Para resolver tus dudas, a continuación hemos escogido tres tipos de bolsa que están en boca de todo el mundo. Vamos a centrarnos en cada una de ellas y explicaremos cuáles son sus ventajas y desventajas.

BOLSAS DE PLÁSTICO

Como ya sabéis, las bolsas de plástico se elaboran a partir de la refinación de petróleo. Su sistema de fabricación consume altas cantidades de energía, y la materia de la que están hechas puede tardar hasta 150 años en degradarse. En la actualidad, se desperdician más de 20.000 bolsas de plástico todos los días. Considerando que su esperanza de vida es de una media de 12 minutos (lo que puedes tardar en llegar a casa caminando desde la tienda), parece más que evidente que las bolsas de plástico son un terrible enemigo contra el cuidado del planeta.

BOLSAS DE PAPEL

A los ojos de muchas personas las bolsas de papel resultan una solución mucho más sostenible que las de plástico, incluso que las biodegradables. Y la respuesta resulta totalmente obvia: a diferencia de las otras dos, el papel es totalmente biodegradable. Su período de degradación es mucho más rápido, y no pone en riesgo la vida de ningún animal al invadir su hábitat. Puede que todo eso sea cierto. Es más, yo misma llegué a creer durante un tiempo que era imposible que las bolsas de papel fueran perjudiciales. Sin embargo, seguramente estés pasando por alto algún que otro detalle: para su producción, es necesaria la tala de árboles. Además, estas resisten mucho menos que las de plástico, lo cual no compensa su huella ambiental.

BOLSAS DE TELA

Las bolsas de tela aparecen como las salvadoras para muchas personas. No son de plástico, son biodegradables, y evidentemente son mucho más resistentes que las de papel. Hasta aquí todo bien. Parece que ya hemos encontrado a las aliadas perfectas. Pero suponemos que no te sorprenderá que ahora te digamos que no todo es tan bonito como parece. Al fin y al cabo, en la producción de estas bolsas se necesita mucha energía y recursos, al igual que ocurre con las de plástico. Asimismo, para compensar su huella, requieren que se les de un aproximado de 150 usos.

Llegados hasta este punto, es comprensible que sientas más confusión que antes. Es posible que acabes de descubrir que las bolsas que siempre solías usar no son tan ecológicas como tú creías. O que la que pretendías empezar a utilizar tampoco es una alternativa tan buena como parecía al principio.

Fuente: Varias páginas de mundo ecologica.

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